Inglés

La introducción de una lengua extranjera en edades tempranas (en concreto en el nivel de 2-3 años) responde tanto a una demanda social como a las conclusiones de algunas investigaciones que aseguran que los niños y niñas de corta edad poseen una mayor plasticidad auditiva y oral. Los infantes tienen una gran facilidad para el desarrollo de capacidades de comunicación básicas, como son la comprensión y la producción oral, ligadas fundamentalmente a las habilidades sociales, y poseen también, cuando se ofrece un ambiente favorable, un gran interés y curiosidad por todas aquellas propuestas que suponen experimentar con la lengua.

 

El aprendizaje de un idioma en el nivel de 2-3, supone una inmersión cultural en la que los niños y niñas aprenden a diferenciar e identificar sonidos, ritmos, gestos y significados en el diálogo con el adulto referente y sus iguales. De manera lúdica, se introducen sencillas palabras que irán adquiriendo sentido poco a poco y que preparan para la posterior adquisición de aprendizajes más complejos.

Metodología

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Esta propuesta toma como punto de partida la creación de un contexto comunicativo que haga necesario y funcional el uso del inglés. La funcionalidad en el aprendizaje es, a estas edades, muy inmediata y está ligada a situaciones como: reclamar atención y dirigir la atención del adulto hacia un objeto, expresar un deseo o una petición, manifestar satisfacción, sorpresa o duda, pedir información o ayuda, etc.

En este ámbito se planificarán contenidos que se trabajaran en torno a la vida de la escuela y relacionados con los intereses del niño y la niña, cuyo objetivo, además de la familiarización con este idioma extranjero, es favorecer la adquisición de la autonomía y fomentar el desarrollo de valores como las relaciones con los demás, el respeto, el orden, la cooperación, la participación, etc.

Los contenidos y el lenguaje planteados para este proyecto de inglés estarán directamente relacionados con los intereses del niño y la niña: su identidad, su casa o su familia a partir de todos los sucesos cotidianos de la escuela. Constituyen el instrumento necesario para construir el conocimiento sobre el mundo que les rodea, en contextos significativos conectando  con la realidad de cada niño y niña.

Aprender un idioma es tener una ventana más desde la que observar el mundo”.

Proverbio chino